
A partir del primer semestre, el pequeño empieza a separarse gradualmente de la madre y a buscar una autonomía propia. En esta fase, a diferencia del período inmediatamente posterior al nacimiento, el vínculo con la madre se redefine, y el pequeño deja de tener una relación exclusiva con ella.
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En este momento, ambos padres se convierten en un punto de referencia fundamental para el crecimiento y desarrollo, tanto físico como psíquico del bebé.
El padre debe aprender de inmediato a conocer al bebé, a tomarle confianza y a sacar tiempo para dedicárselo exclusivamente. Es importante que el papá que establezca enseguida una comunicación física con el pequeño, que empiece a cuidar de él desde el primer día, a hablarle, a mimarlo, haciendo que se acostumbre a él.
Pero el papel de padre empieza mucho antes del nacimiento del bebé. Durante el embarazo el papá debe participar activamente junto con la mamá. Algunos hombres llegan, incluso, a engordar durante el periodo de gestación. La asistencia del papá a los cursos de preparación al parto, una implicación activa y estrecha durante el embarazo y su presencia en el parto, ayudarán al papá a tomar conciencia con mayor rapidez del nuevo papel que le espera.
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En los últimos años, afortunadamente, se ha roto con la figura de un padre autoritario y desvinculado de la crianza de los hijos. Las cosas han cambiado y cada vez más las figuras del padre y de la madre se encuentran y se ayudan recíprocamente en el cuidado y en la atención al niño.

Puede darse el caso de que la madre se vea obligada a criar sola a su bebé. Si es así, faltará la figura de un tercero (masculina o no), que se contrapone al binomio madre-hijo y que resulta indispensable para romper este vínculo y favorecer la apertura del niño hacia el exterior.
En estos casos, también es importante que el bebé cuente con una tercera figura masculina de referencia (abuelo, tío, amigo, etc.), que pueda “sustituir”, al menos en parte, a la figura paterna.
Fuente: mibebeyyo.com


Muy buena nota! Es súper importante la presencia del Papá en la vida de sus hijos y en todo momento.
Tengo la fortuna de tener un papá super presente en la crianza de nuestra hija. Él desde que comenzamos a buscar a Martina me acompañó al médicos, controles… y hasta hoy es, por ejemplo, el que siempre la baña (ese es su espacio exclusivo para disfrutar), además, se ocupa y preocupa tanto como yo de todo lo que le sucede a nuestra pequeña. Sé que soy muy afortunada por tenerlos!
MUY CIERTO
Es muy interesante el tema, en mi caso mi esposo también esta presente, y ayuda en el crecimiento de nuestros hijos, estoy de acuerdo que es un gran cambio en la sociedad que hay que seguir apostando, sobre todo con educación, para el mejor desarrollo de los niños.
tenemos claro todo y hemos cumplidoambos con nuestros roles, porque es de ambos y no hace diferencia hoy en dia es esencial la presencia de ambos